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martes, 12 de agosto de 2014

La media voz peruana con respecto a Hamas: lo que no se dice


La media voz peruana con respecto a Hamas: lo que no se dice


(*) Iván Montes Iturrizaga

Es preocupante apreciar en el Perú las imprecisas declaraciones muchos periodistas, analistas internacionales y políticos sobre lo que está aconteciendo ahora en el llamado conflicto palestino-israelí. Esto es más grave en los actuales tiempos de la Internet y en donde con facilidad nos podemos remitir de inmediato a las informaciones oficiales que provienen de ambas partes en conflicto. Al final, cada cual está en su derecho de forjarse una posición personal; pero al menos se esperaría participaciones más responsables de todos quienes tienen tribuna pública para decir, escribir y/o  pronunciarse a nombre del Estado Peruano.

Pero no hay mejor cosa que las opiniones fundadas en hechos, en la razón y en la búsqueda permanente de esa objetividad. Con estos recursos, no es de esperar que todos piensen igual, pero sí anticiparíamos reflexiones, debates y análisis mucho más constructivos. Y en este marco llama poderosamente la atención la manera en que millones de peruanos venimos recibiendo  informaciones sesgadas y parcializadas con el grupo terrorista Hamas. Pues se omite tanta información relevante que ya hay duda con respecto a si es por ignorancia pura, mezquinos intereses políticos o porque tal vez estamos frente a un nuevo antisemitismo en el país.


Lo que acontece en el Perú es ahora una tendencia mundial. Al parecer Hamas viene ganando la guerra en los medios de comunicación y la desinformación ha ganado mucho terreno. 


Consecuencia de esto, tenemos que gran parte de los medios presentan a un Israel agresor, genocida y que bombardea sin razón a las ciudades palestinas en general sin importar la presencia de civiles. Incluso, el ex ministro de educación Nicolás Lynch acaba de afirmar categóricamente que lo que pretende Israel es el exterminio de los palestinos.

Y es en este contexto donde este artículo pretende ser un aporte y un llamado de atención sobre las inequidades e inexactitudes noticiosas con relación a este conflicto. Veamos:

Las partes en conflicto

El conflicto que hoy se vive en la franja de Gaza no tiene como protagonistas al Estado de Israel y a Palestina. Tampoco es un conflicto entre Israel y el mundo árabe tal como se viene afirmando. Este enfrentamiento es entre el Estado de Israel y el movimiento terrorista Hamas. Este último, es un grupo islámico radical que tomó el poder en el año 2007 en encarnizadas luchas contra el movimiento Al Fatah; leal al mandatario palestino Mahmoud Abbas. Hamas no reconoce al Estado de Israel, pero sí la Organización de Liberación de Palestina–OLP, que se alejó ya hace algunos años de su planteamiento violento. Este dato es importante de recalcar, pues, al parecer, aún muchos activistas que se han pronunciado en América Latina perciben erróneamente a la OLP y a su extinto líder Yasir Arafat como cercanos ideológicos a Hamas e inspiradores de lo que acontece en Gaza.

Los medios de comunicación internacional, como CNN, está explicitando muy bien que el conflicto es entre Israel y Gaza (territorio gobernado por el grupo terrorista Hamas). 



Perú­: país amigo de Israel y Palestina

Nuestro país reconoce al Estado de Israel y a la Autoridad Nacional de Palestina (Estado de Palestina) y los tres nos respetamos plenamente. Pero Hamas no reconoce legitimidad alguna al Estado de Israel y no está dispuesto respetar en lo más mínimo a los ciudadanos de esa parte del mundo en caso los tengan al frente. Con estos antecedentes se hizo extrañar una posición más firme y proporcionada por parte del presidente Ollanta Humala. Él llamó a consulta a nuestro embajador en Israel y fue asertivo en expresar su rechazo abierto al terrorismo de Hamas. Por su parte el canciller peruano, Gonzalo Gutiérrez, expresó tímidamente que el país rechaza la violencia; pero se olvidó de decir que Israel se está defendiendo de un brutal bombardeo con misiles por parte de Hamas. Luego de esto muchos políticos y analistas internos han catalogado a Hamas como grupo de resistencia, agrupación política que de vez en cuando cae en la violencia y como héroes que tratan de liberar a su pueblo del “ghetto” más grande del mundo, entre otros épicos calificativos. Así, y de manera automática,  personas de elevada envergadura e influencia social en el Perú se han convertido en portavoces de Hamas.

¿Un embajador político de Hamas?

El embajador de Palestina en el Perú, Walid Abdel Rahim, no ha mencionado nada en sus frecuentes declaraciones con respecto a Hamas como grupo terrorista; por tanto, se reservó la necesidad política de rechazarlo con claridad. Pero sí avaló indirectamente a Hamas al afirmar enfáticamente que Palestina se encuentra unida (cuando ni su propio presidente cree eso) y que Israel desea desestabilizar a toda costa esta integración. En este caso, hubiera sido significativo un deslinde claro por parte de este funcionario  y de todos quienes vienen promoviendo marchas, vigilias y misas en pro del pueblo de Palestina. Pero nadie menciona a Hamas. Y lo que es peor, muchos de estos activistas de origen palestino (mayoritariamente cristianos) se olvidan de que por su condición religiosa serían tildados como “infieles” por parte de los radicales islámicos de Hamas; y tal vez ejecutados o torturados como suele acontecer. Es totalmente comprensible y humano el conmoverse por  las condiciones críticas de la población civil en Gaza. Pero si no se rechaza con firmeza a Hamas los estaríamos elevando a la categoría de liberadores.


 Israel y su ataque desproporcionado

Se habla de que Israel está usando de manera desproporcionada su fuerza militar contra Palestina (esto es falso pues Palestina no está en conflicto) y se llega a esta simplificada conclusión solo a partir de los muertos que se cuentan por ambos bandos. Aquí cabría precisar de partida que Israel se está defendiendo de un ataque con medios superiores a los de Hamas y que eso es legítimo para evitar que los nuevos ataques vuelvan a producirse. La proporcionalidad por tanto no está dada por la obligación de responder con la misma fuerza que el agresor usó: eso sería ingenuo pues cualquiera de nosotros ante un ataque tendría que apelar a medios más duros (y no fallar) para reducir un contraataque. También, cabría considerar que la cantidad de muertos en Gaza está asociada a la presión que hacen estos terroristas a la población civil para que no abandonen los objetivos militares ni sus viviendas que serán bombardeados por Israel. Basta remitirnos a los canales televisivos controlados por el propio Hamas para escuchar los llamados a no prestar atención a los anuncios que hace la fuerza armada israelí a través de múltiples medios sobre los lugares donde intervendrán. Es más, si leemos con atención la reciente entrevista que le hace la BBC el líder político de Hamas, Khaled Meshal, sabremos de primera mano que ellos si exponen a la población civil para que sean escudos humanos (“Hamas los anima a mantenerse firmes para mostrar su firmeza”, declaró).

Pero también, pensemos en el gran terror que significa para el pueblo israelí el estar bajo la amenaza de miles de misiles de Hamas (en este reciente conflicto ya han lanzado cerca de 3,000). Hamas los detona contra la población civil de Israel y sin ningún tipo de miramiento. Ellos no llaman al celular, no envían mensajes de texto y no reparten volantes para advertir de un bombardeo tal como si lo hace la otra parte. ¿Qué sería de los israelíes de no contar con su sistema de defensa inteligente llamado “escudo antimisiles”? La respuesta es obvia: Hamas hubiera arrasado con ciudades enteras y millones de vidas humanas. Las estimaciones abundan y ya un portavoz militar de Israel,  Libby Weii, señaló que dos tercios de la población de ese país vive en constante amenaza (5 millones). Entonces, ¿es malo que Israel se defienda?, ¿no será que quien estuvo atacando de manera desproporcionada es Hamas?, ¿quién ejerce de manera abusiva la fuerza en este conflicto?, ¿hay dejar que esos misiles lleguen a tierra y maten a miles de personas para que recién Israel pueda ejercer su derecho a defensa?

Por último, se ha insistido mucho en que los terroristas de Hamas se están defendiendo con armas artesanales. No se seamos ingenuos. Claro está que Hamas fabrica armas caseras (aunque ya fabrica ahora modernos cohetes), pero parte de su poderío bélico, está conformado por fusiles de última generación y misiles de alto alcance como los Fajr-5 (75 km), los M 75 (80 km) y los M 302 (160 km), entre otros. Cabe acotar que estos miles misiles se han obtenido gracias al apoyo de Siria (dictadura laica), Irán (dictadura religiosa) y Libia. Otros misiles tendrían procedencia rusa y china y se están investigando estas vinculaciones. Y, para completar el panorama, Hamas estaría recibiendo el apoyo del grupo terrorista Estado Islámico (quienes ahora están decapitando a niños cristianos en Irak ). ¡Qué tales amigos los de Hamas!
Pareciera ser que los políticos peruanos y gran parte de la prensa no cuentan con servicio de Internet. Es solo cuestión de que entren a los medios de comunicación de Hamas y escuchen las declaraciones de su líder radical para enterarnos de primera mano de todas las armas con las que cuentan



Los misiles y cohetes son paseados por las calles de Gaza como una forma de "mentalizar" a la población y predisponer a la los niños y jóvenes al martirio


 Objetivos militares


Hamas usa a civiles como escudos humanos y confunde a sus tropas entre mercados, mezquitas, escuelas, parques y hospitales. Es más: desde este tipo de instalaciones, se han lanzado misiles y se ha disparado constantemente contra el ejército israelí. Incluso, Hamas ha usado estos espacios que en estricto tendrían que proteger a su población como depósitos de armamento. Ante esto, un elemental razonamiento desde el Derecho Internacional nos indica que si una edificación civil o de asistencia social se convierte en una plataforma lanza misiles, trinchera o en polvorín automáticamente asume la condición de objetivo militar. Este es el juego sucio, violador de los Derechos Humanos y repudiable de Hamas para con la población que supuestamente defiende.

En esta coyuntura, Egipto (que, al igual que Jordania, ya tiene un tratado de paz con Israel) hizo una propuesta de cese al fuego pero fue rechazada por Hamas a pesar de que la Autoridad Nacional Palestina e Israel la aceptaron. Esta iniciativa de Egipto fue revisada y replanteada por la Liga Árabe; Hamas se negó nuevamente y prometió ataques más indiscriminados. ¿Qué debe hacer entonces Israel?

Es natural que se defienda pues está constantemente amenazado por misiles, cohetes e incursiones militares de Hamas a través de los túneles que desembocan en áreas civiles de Israel. Por esto, gran parte de la ofensiva de sus fuerzas armadas es destruir estos pasajes que también sirven para la entrada de armas, municiones, cemento para sus túneles e información de inteligencia. Por este motivo, es comprensible el férreo bloqueo que impone Israel en los contornos geográficos de Gaza pues ni la propia Autoridad Nacional de Palestina ha podido controlar a estos fanáticos terroristas.

Hamas usa niños en todo momento y esa es su estrategia de posicionamiento ideológico en el mundo

“Pallywood”

Sería inmoral no reconocer que en este conflicto, y donde Israel ejerce su derecho a la legítima defensa, hay población civil involucrada que muere a diario en la franja de Gaza. Sería realmente un acto de cinismo el afirmar que los muertos que va dejando este conflicto en esa parte del territorio palestino son un invento. Pero lamentablemente, también existe una manipulación de los medios por parte de las agencias noticiosas de Hamas y sus amigos internacionales. Esta manipulación se expresa de múltiples formas. Consiste, por ejemplo, en la fabricación de situaciones para presentar a los soldados de Israel y los propios civiles israelitas como abusivos con la niñez de Palestina. Uno de los casos más difundidos es aquel donde cerca de 20 jovencitos de Gaza apedrean un auto de civiles israelitas que tratan de no atropellarlos a toda costa; pero lo que se propagó a los medios es una edición del video donde se ve a un solo niño golpeado por el guardafango del vehículo. En otras realizaciones se simulan escenas muy bien montadas con dolor de los deudos paseando a sus cadáveres (se usan a niños, mujeres, jóvenes y ancianos). Pero como no hay engaño perfecto, a los pocos días u horas, las cámaras de televisión sorprendían “a los muertos” caminando por las calles de Gaza. A este tipo de montajes y creaciones –innecesarias pues en realidad hay miles bajas civiles– el investigador norteamericano Richard Landes las tildó como producciones de “pallywood”. Estas imágenes, nítidas y perfectas, son destinadas a las agencias noticiosas del mundo entero. Esta práctica tiene ya sus años y el propio Landes ofrece pruebas en un documental acerca de situaciones denunciadas por lo grupos islámicos radicales y que en realidad nunca acontecieron en la llamada segunda Intifada del año 2000.

También, en las producciones de “pallywood”, se pretende mostrar al mundo situaciones escabrosas que difícilmente se podrían captar en los momentos más sangrientos del conflicto y que son ensayadas con rigor actoral en pro de las escenas más impactantes. Es preciso recalcar aquí que nadie niega los muertos; solamente hacemos el hincapié que muchas de las imágenes que se ven en el Perú y en gran parte del mundo no corresponden a la realidad o son distorsionadas usando a niños y a la población civil. Las categorías de realización de “pallywood” son muchas más y solo cuestión de que coloquen la palabra “pallywood” en el Youtube para que puedan visualizar los documentales y especiales periodísticos que se han producido para denunciar esta práctica de engaño a los medios.

Nadie puede negar la pérdida de vidas humanas. Pero las cifras con respecto a la muerte de niños se estaría manipulado por las agencias de Hamas. ¿Cómo es posible que uno de los mejores ejércitos del mundo pueda fallar tanto y solo mueran niños? 


En este video se aprecia con claridad parte de las simulaciones y engaños de los agentes de propaganda de Hamas. Lo peor de todo es que todos los días la prensa de América Latina consume y propaga estas imágenes. 



Reflexión final

Hamas es una organización terrorista que tiene prácticamente secuestrada a la población civil en Gaza. Estos fanáticos no son religiosos musulmanes, sino, más bien, radicales sectarios que constituyen una gran amenaza para todo el mundo en virtud a sus grandes aliados y financistas internacionales; todos ellos febriles partidarios de la “Guerra Santa” que pretende imponer un sistema mundial de factura “yihadista”. Por tanto, el enemigo de la paz, el violador de los Derechos Humanos y que no permite el establecimiento de un Estado Palestino pleno es Hamas.

Pero lamentablemente, la ignorancia que abunda en el Perú y que se ha parcializado irresponsablemente con este grupo terrorista no hace más que sembrar un injustificado espíritu antijudío. Y para variar, es ahora donde aparecen en televisión, y recién salidos de sus criptas algunos personajes que se autodenominan de izquierda; pero que nunca se han manifestado en contra de las violaciones a los Derechos Humanos que se perpetran en las dictaduras de Medio Oriente y en países de la región como Venezuela. Mención aparte merecen aquellos periodistas y activistas de nuestro país que  nos imponen el razonamiento “pallywood” que más le conviene a Hamas.

Es así que la solidaridad no puede ir para estos terroristas. La solidaridad tendría que ir para con el pueblo de Gaza, para la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y para Israel que vive en constante zozobra. Sabemos bien que la tan ansiada paz no está a la vuelta de la esquina y que quizá lo mejor sea que una fuerza internacional tome el control de la franja de Gaza. O que Hamas acepte alguna de las propuestas de cese al fuego que se han planteado y que Israel aceptó en su momento. También es una necesidad imperiosa que el Estado de Israel y la ANP se sienten a negociar sobre una serie de compromisos pactados en el pasado y que al parecer no se habrían cumplido a cabalidad. Pero sí, estamos seguros de que el entendimiento duradero llegará finalmente entre Israel y Palestina;  pero esto supone necesariamente el liberar a Gaza de las manos de este grupo terrorista que la gobierna.

Ciudad de Arequipa (Perú), domingo 10 de agosto de 2014.




(*) Investigador, escritor y profesor universitario. Contactos a ivanmontes@gmail.com
(**) Este escrito expresa la posición de su autor y por ende no compromete a las instituciones donde labora.


jueves, 22 de agosto de 2013

La investigación en las escuelas

Iván Montes (c) Revista Signo Educativo, Agosto de 2013.


La investigación en las escuelas

(*) Iván Montes Iturrizaga

Por muchos años se ha sostenido (erróneamente desde mi modesto entender) que las escuelas solo deben de preocuparse por “el hacer”, en otras palabras, enseñar a los estudiantes sin plantearse interrogantes propias de la ciencia (¿cómo es la realidad?) y de la tecnología (¿cómo hacer para optimizar los procesos de enseñanza – aprendizaje?). Sin duda, este encasillamiento se sustenta en miradas estrictamente demarcadoras en cuanto a la división social del trabajo en el mundo educativo: se investiga solo en las facultades (o Institutos Superiores Pedagógicos) y en las escuelas los maestros deben de aplicar las didácticas diseñadas por otros.

Ante este panorama, me gustaría explicitar de partida, que soy un convencido de los beneficios intelectuales, culturales y de posicionamiento que traería el institucionalizar la investigación en las escuelas.  Esto, permitirá guiar incluso a las propias facultades de educación y gestar una relación mucho más simétrica entre los que imparten enseñanzas en el nivel básico y quienes forman a los futuros maestros. Es más, estimo que los cambios más pertinentes que necesita nuestro sistema educativo se podrían gestar de experiencias concretas en las escuelas; de abajo hacia arriba en una dinámica transformacional gracias al influjo de experiencias pedagógicas debidamente sistematizadas.

Ahora bien, me imagino que muchos podríamos estar de acuerdo con que es deseable el impulsar la investigación en las escuelas. Sin temor a equivocarme podría afirmar que en este punto existiría un amplio consenso. Sin embargo, las tensiones podrían aparecer al momento de decidir el cómo hacer para que la investigación pueda germinar de manera sostenida.

Aquí cabe advertir de que, y sabiendas de que mis apreciaciones suscitarán incomodidad, las facultades de educación (y los Institutos Superiores Pedagógicos) no constituirían modelos a seguir en cuanto a la forma de promover la investigación. Lo que quiero decir aquí es que – salvo raras excepciones – estos centros que forman a los maestros no son buenos referentes en estos menesteres. En otras palabras, existe una crisis de la investigación en estos centros de formación profesional y prueba de ello es su escasa producción científica. A esto se suma la no existencia de suficientes académicos investigadores a tiempo completo que cuenten con las condiciones básicas para desplegar su labor. Todo esto nos remite a problemas de corte estructural, a la falta de comprensión y la ausencia de liderazgos entendidos. Pero es paradójico comprobar, que la mayor cantidad de medidas para promover la investigación apuestan y abusan de las capacitaciones como recetas mágicas. Al respecto, la sociología del conocimiento nos demuestra que estos espacios formativos no tendrían el impacto suficiente como para gestar procesos realmente comprometidos con la investigación.

Promover la investigación en las escuelas

Ahora trataré de explicitar a grandes rasgos una serie de cuestiones que podrían considerarse para institucionalizar la investigación en ciencias de la educación al interior de las escuelas.

¿Cómo empezar?
Es recomendable la creación de uno o más círculos de estudio que puedan ir madurando poco a poco hasta alcanzar el estatus de grupos de investigación. Aquí se pueden invitar a expertos externos, graduados que se encuentran realizando sus tesis e investigadores que estén de paso por nuestro país. Estos son procesos que demandan tiempo y paciencia; es mejor no quemar etapas. Asimismo, se aconseja vincular a estos círculos o grupos con sus pares más representativos del país y del extranjero.

¿Qué investigar?
Investigar precisa libertad pues por naturaleza obedece a intereses cognoscitivos fruto de preocupaciones, vacíos, tensiones en el saber y en la propia práctica pedagógica. No hay mejor cosa que un profesor investigando e inmerso plenamente en un proyecto que realmente lo motiva de manera especial. El dirigismo (“tú debes de investigar esto”) no haría más que desanimar y desvincular al maestro de su propio proceso indagador. Anoto aquí que estos estudios bien podrían ser científicos como tecnológicos (orientados a proponer modos de intervenir en la realidad).

¿Quiénes investigan?
Se espera que los líderes de estas agrupaciones de maestros (y ojalá con sus autoridades) sean personas interesadas y realmente motivadas por estudiar, investigar, escribir (habilidad importante) y con profundas inclinaciones por la ciencia. Esos son los docentes a los que habitualmente tildamos con cariño de “curiosos” o “estudiosos”. Para estas primeras fases sirve mucho el gestionar la presencia de un investigador de carne y hueso que pueda conducir o facilitar algunas reuniones.

¿Cómo investigar?
Las ciencias de la educación son en esencia un ámbito multidisciplinar que nos proporciona muchos métodos para investigar. Estos métodos provienen de la historia, la antropología, la etnografía, la psicología cognitiva, la filosofía, la neuropsicología, la psicofisiología y la economía, entre otros. Por tanto, la pluralidad metodológica no es una opción sino una exigencia epistemológica que propone con realismo que el método se tiene que ajustar el objeto de estudio y no el objeto de estudio al método. Lamentablemente, los maestros en nuestro país son mayormente formados en un solo método (de corte cuantitativo) y son privados de las aproximaciones cualitativas más representativas que si se aprenden en otros países.

¿Con qué insumos?
Es importante contar con una colección de revistas arbitradas, bases de datos y manuales de investigación. Del mismo modo, será necesario tener algún software para análisis estadístico y procesamiento de datos cualitativos (discursos). No olvidemos de que hoy en día existen bases de datos muy actualizadas en el ciberespacio y revistas digitales de libre acceso de las principales universidades del mundo.

¿Cómo difundimos?
Aquí es deseable que se pueda crear una revista virtual y en donde se cuente con un comité editorial externo a la escuela y conformado (para comenzar) con tres o cuatro investigadores. De otro lado, sería muy importante que algunos estudios puedan ser presentados a congresos y a otras publicaciones especializadas.

Reflexión final

El investigar en las escuelas podría ser un componente dinamizador del pensamiento complejo y crítico acerca del acontecer pedagógico. De esta manera esta actividad ofrecería insumos importantes para la toma de decisiones optimizadoras y de mejora constante. Pero, de manera especial, el investigar tendría como principales beneficiados a los estudiantes quienes tendrían al frente a profesores protagonistas del cambio y del saber especializado en el ámbito de las ciencias de la educación; personas actualizadas y capaces de mejorar sus prácticas como algo inherente a su perfil como profesionales.


(*) Psicólogo Educacional y Doctor en Ciencias de la Educación de la PUC de Chile. Es Presidente de la Universidad La Salle (Arequipa).

viernes, 12 de abril de 2013

Saber caer, saber levantarse: aquello que aprendí en la educación inicial




 (*) Iván Montes Iturrizaga



Era domingo 7 de abril en la hermosa ciudad de Medellín. La última hora de sol despedía ese día con un abrazo cálido y moderados vientos de sur a norte que propiciaban el vaivén musical de los árboles que podía divisar desde el sexto piso de mi hotel. Una tarde perfecta para salir a trotar, y sin más ni más, me alisté rápidamente para aprovechar esta oportunidad que me daba la vida.

Inicié los estiramientos de rigor en un parque muy cercano al hotel y propicio para estos menesteres deportivos (ahí había trotado el día anterior y me fue de maravilla); pero en ese día tan familiar corría el riesgo de tropezar con un cochecito de bebé o terminar en el suelo arrollado por algún ciclista o patinador. Igual traté de comenzar mi entrenamiento; pero fue en vano.  De inmediato decidí incursionar en una nueva ruta por una vía paralela a la avenida regional y siguiendo fielmente la ciclovía. Había olvidado mis anteojos, pero este camino, ubicado entre la vereda y la pista, estaba en perfecto estado. Es más, me ofrecía la protección necesaria para desplazarme a pesar de mi tendencia natural a accidentarme por estar entretenido en mis pensamientos.

Al cabo de veinte minutos de trotar en una sola dirección, el software de entrenamiento instalado en mi celular me indicaba ya casi 4 kilómetros de ida. Era entonces el momento de dar media vuelta y regresar. Ya estaba oscuro y ya tenía como 6 minutos fuera de la esta vía para ciclistas que perdí en un cruce de avenidas y no pude recuperar. Además, me sentía ya un tanto perdido y pensé que lo mejor sería retornar rápidamente antes de olvidarme por completo de los referentes arquitectónicos que iba grabando en mi mente para casos de emergencia. Es así que apuré el paso para coronar esta nueva jornada de la mejor manera.

Ya en pleno regreso, pude vislumbrar con alegría a unos 15 metros la ciclovía que me conduciría de forma segura al hotel. Me sentí nuevamente confiado y protegido; pensaba que nada malo podía pasarme ahora. Pero en ese preciso instante, y por estar más concentrado en el camino por venir, me olvidé de mis pasos cercanos y tropecé con un pedazo de tubo que estaba anclado en la vereda. No tuve tiempo para pensar nada. Me vi en el aire volando por una fracción de segundo y caí estrepitosamente al borde de una pista auxiliar. De inmediato, me senté en la vereda y me inspeccioné para ver si había algo de sangre o algún hueso fuera de su sitio. Todo estaba bien puesto y solo había algunos rasguños en mi brazo derecho. De manera especial, mi antebrazo sufrió casi todo el impacto, pues al repasar mí caída, me percaté que había rodado en un perfecto e instintivo volantín con el fin de proteger mi cabeza, el rostro y las partes más vitales de mi cuerpo.

No podía creer que no me había pasado prácticamente nada. Pensé que posiblemente había una leve fisura en mi antebrazo, pero nada más que eso. En ese momento, aparecieron en mi mente mis profesoras de inicial del jardín Santa Teresita y el hermano Aniano del Colegio San Luis de Barranco. Recordé también a mi profesor de educación física de la primaria. Todo esto, en un flash de mi memoria. Les agradecí a todos ellos en mi interior pues me protegieron de esta caída de domingo 7 con sus enseñanzas. Pues estos inolvidables maestros me enseñaron a caer, me ejercitaron una y otra vez en como rodar y me involucraron día a día en la psicomotricidad a través del juego; me enseñaron a usar mi cuerpo y a tener plena conciencia de sus posibilidades. Pensé en ese momento: ¡Que injusta es la gente que subestima las actividades de psicomotricidad de las profesoras de educación inicial!

Luego de unos dos o tres minutos de estar ahí pensando me paré, me sacudí el polvo y volví a trotar nuevamente distraído, pues estaba escribiendo ya en mi mente el artículo que ahora están leyendo y que detalla esta experiencia de memoria histórica personal muy significativa para mí. Pues había entendido que en la vida muchas veces tenemos que mirar hacia atrás en busca del sentido. Comprendí en carne propia, y con un incidente simple, aquello que se conoce como “educación para la vida”. Me di cuenta de que aquello que se enseñan con amor, alegría y entrega nunca se olvida a pesar de los años. Y, repare que a lo largo de nuestra existencia, las experiencias pasadas tienen singular importancia en el presente. En mi caso, tenía felizmente este repertorio muy bien guardado, pero suficientemente aprendido como para que para que salga impetuosamente – y sin pedirme permiso- para salvarme la vida en el momento que más lo necesitaba.

No creo en los días de mala suerte y ese domingo 7 fui verdaderamente muy afortunado. Pues de haberme pasado algo esa tarde, no hubiera podido abrazar a una extraordinaria persona que esa noche pasó por mi hotel para darme la bienvenida a su ciudad. No podría haber cumplido mis actividades profesionales con mis amigos de la Corporación Universitaria Lasallista al día siguiente. Y quien sabe, me hubiera perdido de ver al día siguiente a esos dos hermosos guayacanes amarillos  (árboles muy hermosos de esta zona de Colombia) que me dieron la bienvenida al distrito de Caldas donde se ubica esta entidad hermana.

Esa es la vida que no para de enseñarnos y que nos hace aprender de las caídas. Esa es la vida que nos permite recordar (a manera de vacuna ante la ingratitud) y valorar a seres humanos que quizá creímos perdidos en el tiempo y que aparecen con fuerza en el corazón en el momento preciso. Esa caída fue muy buena para mí.  

Montes, I. (2013). Saber caer, saber levantarse: aquello que aprendí en la educación inicial. Revista Signo Educativo del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Perú, Ano XXII, N º 216, Abril de 2013.

lunes, 25 de marzo de 2013

Epitafio


Epitafio

Mi canción de la semana del 25 al 31 de marzo de 2013

por Iván Montes Iturrizaga




La gente que me conoce sabe que vivo rodeado de música. Es imposible que no tenga una radio a la mano y que no esté comprando CDs en los diferentes países por donde la vida me lleva; sin la menor resistencia de mi parte. Es así que, y siguiendo la recomendación que me hiciera una madre de familia en una de mis últimas charlas (donde uso con frecuencia canciones para suscitar reflexión), estaré publicando comentarios con respecto a algunos temas que tienen un sentido muy especial para mí, y que posiblemente, les ayude en sus vidas o al menos les suscite emociones saludables. 

En esta primera entrega tenemos a la agrupación Titãs del Brasil. Esta es una legendaria banda que nació en 1980 y que compartió el protagonismo rock de esa década con Paralamas y Legión Urbana. Por esas épocas, y entrando ya a los 90`s, la voz de Emilio Santiago ponía el toque más romanticón a esa generación... Pero bueno, ya les hablaré de este y otros cantantes como Daniela Mercuri o Yvete Sangalo cuando pasen por mi mente otras voces del país de la samba. 

Epitafio es un tema muy hermoso que nos mueve a reflexionar sobre las prioridades que imprimimos en nuestras vidas. Nos olvidamos de querer. Nos postergamos por el trabajo. Nos callamos. No corremos riesgos. Nos aterra tomar decisiones que sabemos vienen de lo más profundo del corazón. Nos aterra el buscar la consecuencia de vida. En fin, por momentos la vida nos lleva a vivir contradicciones y auto engañarnos; a traicionarnos para usar un término más preciso. 

Es así que Epitafio (Cantada por Sérgio Britto) no solo se convirtió en un éxito de ventas, sino también, en un himno a la vida; una oración a la felicidad y un llamado de atención a no  esperar el último momento de nuestra existencia para lamentarnos con los dolorosos "debí". 

Pero esta canción tiene un hilo conductor de tristeza, pues el sentido de la misma, nos lleva hacia una persona que mira hacia atrás. Alguien que se lamenta de lo que dejó de hacer por las exigencias propias y ajenas instaladas en su interior. 

El video lo pueden apreciar en: https://www.youtube.com/watch?v=L3eiOMQVUqs


Y aquí la letra en portugués: 

Devia ter amado mais
Ter chorado mais
Ter visto o nascer
Devia ter arriscado mais
E até errado mais
Ter feito o que eu queria fazer
Queria ter aceitado
As pessoas como elas são
Cada um sabe a alegria
E a dor que traz no coração

O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar distraído
O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar...

Devia ter complicado menos
Trabalhado menos
Ter visto o sol se pôr
Devia ter me importado menos
Com problemas pequenos
Ter morrido de amor
Queria ter aceitado
A vida como ela é
A cada um cabe alegrias
E a tristeza que vier

Devia ter complicado menos
Trabalhado menos
Ter visto o sol se pôr 

Y si tienen ganas de llorar... ¡lloren pues¡ Es la mejor muestra de que hemos aprendido algo.

Hasta una próxima entrega y que tengan una bonita semana. 


domingo, 3 de marzo de 2013

Amor y vocación profesional: la importancia del apoyo incondicional a nuestros jóvenes



(*) Iván Montes Iturrizaga



Las profesiones universitarias, a diferencia de las ocupaciones u oficios,  son ámbitos del saber muy especializados. Suponen el dominio teórico al más alto nivel y el manejo de una serie de herramientas o técnicas para intervenir en la realidad. De esta manera, los diferentes grupos profesionales han desarrollado en el tiempo una serie de mecanismos para garantizar el solo ejercicio a las personas con la debida preparación.

Estos mecanismos o condiciones, aludidas en el párrafo anterior, fueron desarrollados inicialmente por los cuerpos o gremios que agrupaban a los médicos y que en cierta medida han planteado los modelos para legitimar las profesiones en el plano social. En este sentido, y en la actualidad, los colegios o asociaciones profesionales asumen la misión de velar y salvaguardar el campo de trabajo en cada caso.

Tenemos así, que la primera condición se asocia con el lugar donde se realizan este tipo de estudios. Es aquí donde las universidades se convierten en las instituciones por excelencia para la formación profesional. A esto podemos sumar las exigencias de ingreso para estudiar en estas casas superiores de estudios. Algunas carreras, las de mayor status social, exigen con frecuencia pruebas especiales para postular pro de una vacante. En otros casos, el examen es el mismo para todos y se espera que la demanda genere una mayor competitividad para acceder a unas determinadas carreras.

Por otro lado, las profesiones se distinguen por la mayor duración de sus estudios. Tal es así, que en casi todos los casos, el terminar una carrera en el Perú supone invertir 5 años. Las excepciones son derecho y psicología con 6 años y medicina que supone 14 semestres.

En cuanto a lo teórico las profesiones han desarrollado, gracias a la ciencia y técnica que están de sustento, lenguajes sumamente especializados que  son incomprensibles o poco manejables para cualquier extraño que desee incursionar en su ejercicio o en algún programa de capacitación. Estos lenguajes, en forma de conceptos, denominaciones, categorías y principios pretenden alejar a los que no cuentan con la formación especializada; no por egoísmo, sino más bien, para proteger a la sociedad de las malas prácticas. Este aspecto es vital pues las profesionales, todas sin excepción, están al servicio del hombre y procuran siempre su bienestar.

De esta manera, estos conocimientos especiales, los saberes y las prácticas propias son avalados por los colegios profesionales quienes otorgan la respectiva acreditación para ejercer en un determinado territorio. Estos colegios también esperan un comportamiento ético en cada uno de sus miembros a la luz de un código que todos deben de cumplirlo a fin de no recibir sanciones o la inhabilitación permanente.

A la luz de lo expresado se puede apreciar que el forjarse una profesión universitaria supone un compromiso muy importante con la sociedad y una vocación sólida por abrazar de por vida una actividad en particular. Implica, el amar con mucha pasión ese campo del saber que nos acompañará durante toda nuestra existencia; se produce así un matrimonio entre nuestra identidad personal y la identidad profesional que se desarrollará desde el día en que pisamos por primera vez una escuela o facultad. Esto es inevitable, y una prueba de esta relación íntima entre lo personal y lo profesional, es que los que los ingenieros piensan como ingenieros, los médicos se comportan como médicos y los maestros tienen una forma de ser que los caracteriza. En síntesis, cada cual se comporta, siente y piensa como un ejemplar típico de su grupo profesional. De esta manera esas formas de ser, particulares y especiales a pesar de las diferencias personales,  nos van definiendo como miembros de un grupo profesional determinado.

Pero esto tan bonito no es amor a primera vista. Nadie pasa por una universidad y se queda prendado por una determinada carrera porque le cayó una manzana en la cabeza. La vocación, y si bien pueden haber chispazos a manera de revelaciones, se va evidenciando desde la infancia y se presenta con nitidez en la adolescencia gracias al apoyo oportuno de padres, maestros y familiares. Y son esas vocaciones – ojalá fuertes – las que se experimentan los jóvenes a manera de llamado interior que les dice “esto quiero ser”, “no me imagino estudiar otra cosa” o “para esto he nacido”. 

Ante ese llamado firme, sólido y sustentado por estudiar una determinada carrera no nos queda más que apoyar a nuestros hijos y estudiantes. Nos compete conducirlos, ayudarlos, animarlos y seguramente, ofrecerles opciones en cuanto a las universidades que podrían brindar una mejor formación. En este ámbito nosotros los adultos no mandamos, no ordenamos, no controlamos y no podemos direccionar en absoluto la vocación; pues ésta viene de adentro y solo es equiparable a cuando estamos enamorados de verdad y no reparamos en los impedimentos que pudieran existir para estar al lado del ser amado. 

Lamentablemente, muchas veces los padres  – y maestros-  se oponen a determinadas carreras que son subestimadas con el mito de que no tienen una gran demanda por parte del mercado. Es así que con frecuencia el mundo adulto frustra verdaderas vocaciones y posibilidades de servicio social al oponerse a carreras como el arte, la literatura, la historia, las matemáticas y el teatro, entre otras. Incluso, piensan erróneamente que existen carreras mejores que otras, asimismo,  creen que de verdad existen carreras del futuro. Nada más falso. No existen carreras del futuro, todas seguirán de alguna manera cultivándose y serán esperadas por la sociedad. Seguramente, aparecerán algunas nuevas carreras (que en su gran mayoría son micro especialidades de otras), pero siempre se necesitarán las carreras que todos conocemos y que tienen ya siglos en la historia de la humanidad.

Sin embargo, el prejuicio mayor del mundo adulto está marcado por el dinero y en el falso supuesto de que el estudiar determinadas carreras dará  – como por arte de magia – una gran estabilidad económica. Aquí, se olvidan que el resultado de seguir una vocación no se mide en monedas, sino en la satisfacción y en la felicidad de que fuimos realmente consecuentes con ese llamado interior. Es más, es probable que una persona que haya seguido su camino totalmente enamorado de su opción se convierta en un buen profesional. Por otro lado, aquel que se traicionó y estudió una carrera solo pensando (o presionado) en las retribuciones económicas se privará de por vida de la inmensa satisfacción que genera el dedicar su  existencia a lo que más le interesa (parafraseando a Mario Vargas Llosa en una conferencia magistral dictada a estudiantes mexicanos). Esto también es extensible a las carreras técnicas o de mando medio que también sirven a la sociedad y que demandan un llamado especial en forma de vocación. 




En este panorama los maestros, los tutores, los psicólogos escolares y los padres están llamados a apoyar a los jóvenes para que puedan descubrir el sentido de sus vidas y opten por una ocupación, oficio o profesión que los llene de inmensa satisfacción y felicidad; que les interese desde lo más profundo de su ser. Para ello, el respeto pleno a todas las carreras y el centrar todos los esfuerzos orientadores en la realización personal tendrían que ser los ejes vertebrales de toda interacción al respecto. De ser así, tendremos personas más plenas y mejores profesionales al servicio de la sociedad. 


(*) Montes, I. (2013). Amor y vocación profesional: la importancia del apoyo incondicional a nuestros jóvenes. Revista Signo Educativo del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Perú, Ano XXII, N º 215, Marzo de 2013.